Todos estamos un tanto apagados después de lo que ayer pasó en el Palau Blaugrana. La lógica señalaba que el CAI Aragón perdería en Barcelona; lo que nadie esperaba o esperábamos era que sucediera así, sin ofrecer oposición al rival. Esto es lo que he tratado de narrar en la crónica de hoy que aparece en la edición escrita. Algún forero he leído por ahí que me ha llamado veleta. Cada uno es libre de pensar lo que quiera. Yo solo soy un humilde escribano que trata de trasladar unos hechos a un periódico, de ofrecer noticias a los lectores de un medio serio, como en sus más de 100 años de vida ha evidenciado Heraldo de Aragón. Escribo para aragoneses que aman su tierra, como yo. Reitero todo esto porque a mí fue al primero que me dolío escribir lo que hoy habéis leído en el periódico, lo mal que lo hizo el CAI Aragón. Pero mi trabajo es ése, ser fiel a la verdad (o a mi verdad). Que quede muy claro que ardo en deseos de contaros otra victoria del CAI Aragón.
La verdad es que todos lo pasamos fatal en el Palau. Desde la zona de prensa, que está encima del palco, veía las caras de los directivos Domingo Aguerri y Alberto Sainz; y del director deportivo, Óscar Mainer; y del director general del Deporte del Gobierno de Aragón, Álvaro Burrel. Todos nos llevamos las manos a la cabeza con el arranque de partido que tuvo el CAI Aragón. Beno Lapajne no veía la pelota. Por ahí comenzaron todos los males. Kos lo retiró después de encajar los nueve primeros goles en los nueve primeros disparos del Barça. A mi lado se encontraba el agente Pablo Aparicio, ex alumno de Maristas de la generación del 69 (la mía). Me dijo literalmente que si Lapajne llega a hacer en Maristas lo ayer hizo en el Palau, Pedrero lo habría tenido toda la semana contra la pared. Kosovac, que es un buen tipo, se limitó a retirarlo. Quizás debería elevar la voz alguna vez Kos...
Salío a la pista Pablo Hernández con el Barça lanzado. Pablo no paró demasiado, pero al menos tocó alguna pelota. El CAI Aragón había comenzado moviendo bien, pero poco a poco se fue descomponiendo. Lo peor llegó en el minuto 21, cuando se quedó con tres jugadores de pista más el portero. Allí Manolo Cadenas demostró su categoría, no forzando situaciones, no haciendo sangre. Hasta el final, se dejaron llevar, logrando una victoria holgada (36-27) y dolorosísima para el CAI Aragón.
Todos deseamos que el revés de ayer sea solo una mala tarde. A mi juicio, el club necesita fichar un portero ya. Tres son mejor que dos, y si elevan el nivel, mucho mejor. Ahora, a pensar en el Ciudad Real el próximo miércoles. Nadie espera contar buenas noticias más que yo; si las hubiera contado ayer, ahora me podríais llamar con todas de la ley mentiroso.
21 de febrero de 2008
FRENAZO EN SECO
Publicado por Raúl Lahoz a las 18:23
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